El masaje es un tratamiento terapéutico que actúa a todos los niveles: físico, emocional y mental.

A priori tendemos a pensar en el masaje como un tratamiento al que acudir cuándo tenemos una lesión, contractura, hemos tenido un accidente o algo similar. Pero el masaje no es sólo para deportistas o lesiones. Alivia el estrés y la ansiedad. Trata nuestro cuerpo a nivel físico, emocional y mental. Usamos la prevención como tratamiento que evite patologías posteriores y evitamos que las ya existentes se cronifiquen.

Existen diferentes niveles a los que actúa:

🔹 A nivel físico-terapéutico, es beneficioso para la recuperación de lesiones y reducción de dolores musculares. Es muy eficaz en el tratamiento y prevención de contracturas, eliminación de adherencias y recuperación de movilidad.

🔹 A nivel psicológico-terapéutico, ayuda a reducir el estrés que suele traducirse en agarrotamiento/cansancio muscular, favoreciendo la relajación del sistema nervioso central y el descanso (ayuda a combatir el insomnio en los casos específicos que éste sea producido por estrés).

🔹 A nivel físico-preventivo, ayuda a los músculos a mantener su tono y flexibilidad y mejora el funcionamiento de las articulaciones; esto es especialmente importante para los deportistas, ya que los prepara para antes y después de su práctica.

Estimula y oxigena el metabolismo, favoreciendo la eliminación de toxinas a través de los sistemas linfático y circulatorio.

🔹 A nivel psicológico-preventivo, favorece la circulación y oxigenación de la sangre, lo que ayuda a liberar endorfinas encargadas de reducir el dolor y de proporcionar bienestar, lo que se traduce en un estado mental receptivo que ayuda a restablecer el equilibrio orgánico.

Existen numerosos tipos de masaje: relajante, con aromaterapia, en pareja, con piedras calientes, terapéutico, rehabilitador… dependiendo de lo que necesitemos en ese momento.

¿Cuáles son tus motivos?

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